miércoles, 20 de noviembre de 2019

LES PERSEIDES (Ánnia Gabarró, Alberto Dexeus, 2019)


Excelente presentación del dúo de jóvenes directores que, partiendo de lo que parece “una película  más” en el nuevo cine español, mezclando verano infanto-juvenil y progresión de un “coming age” para tomar noción de la nueva realidad del paso del tiempo, y sus inherentes efectos sobre la psicología de las personas, se transforma en una obra con propia personalidad, una fábula contemporánea acerca de las deudas del pasado, los fantasmas por encontrar y las respuestas pendientes de recuperar ante el silencio que nos rodea. La película de Gabarró-Dexeus llega a deslumbrar por su brillante ejercicio visual, por su contenida y pensada puesta en escena, que va consiguiendo que el personaje de la adolescente Mar termine circulando por el paisaje como un espectro más, inquieta ante la ausencia de explicación para el contenido de esas enigmáticas cintas de cassette que empiezan sus alocuciones con el inquietante “señor muerto, señor muerto”.

La propuesta, pese a su brevedad de duración, es intensa y prolija. Si su presentación va remitiendo a esos precedentes de joven fuera de su lugar habitual que siente la ausencia de familiares (en este caso de una madre divorciada del padre con el que comparte el mes de vacaciones) y amigos habituales, obligada a intentar aparentar que el verano siempre es disfrute aunque, en el fondo, siente el peso de una soledad creciente y una falta de comunicación y confianza con el padre (el recuerdo presente de “Ojos negros”, “Estiu 1993”, “L,innocencia” a la espera de la deriva que la película vaya a seguir), el desarrollo del planteamiento trunca por completo la previsibilidad de su narración para orientar la misma hacia el misterio, hacia una presencia constante de la muerte a través de diferentes simbolismos, hacia la búsqueda del pasado, un pasado que dirige, inexorablemente, hacia el propio de la familia de la protagonista.

Para que el espectador pueda situar en su imaginario el estilo de la película me atrevería a sugerir una mezcla de las imágenes y estructura de las películas de Damien Manivel y Milagros Mumenthaler, a las que se uniría esa fantasmagoría tan bien elaborada por Diana Toucedo en “Trinta lumes” (otra película alrededor de la muerte y la constante presencia de lo sobrenatural en su planteamiento), con un tratamiento de las escenas nocturnas con la soledad de Mar por las calles del pueblo aragonés lleno de ruina y abandono que recuerda, y transmite, esa sensación de miedo y angustia tan conseguida por David Robert Mitchell en “It follows”, sin que la película, en ningún momento, trate de caer en los arquetipos del cine de terror, ni mucho menos, pero sí en ese contacto con lo desconocido e inexplicable que produce inquietud e inseguridad, en definitiva un miedo hacia la oscuridad que parecería no responder a la lógica del personaje, acostumbrada a la soledad, pero que termina encontrando su raíz en razones más profundas y unidas al pasado familiar. 


Un viejo mapa, una caja de latón, unas fotografías, fábricas abandonadas, colegios cerrados, una ouija como elemento desconcertante, paseos buscando respuestas pero desconociendo las preguntas a realizar, y, finalmente, entre tanta pista que siempre conduce a un mundo de muerte, surge la chispa que engrandece el conjunto. Si durante esa hora inicial, o algo menos, la atmósfera etérea que rodea a la muchacha nos va indicando la separación de la temida historia de iniciación muchas veces vista, es cuando el rumbo se orienta al camino de la memoria histórica, sin que la protagonista sea consciente de qué es eso y qué supone, cuando todo toma sentido y la película alcanza una sobresaliente conclusión. Si a Katherine Joyce (“Viaggio in Italia”) la conmoción le llega con el descubrimiento de los restos fosilizados de una pareja abrazada en las excavaciones de Pompeya, a Mar la respuesta última le llega con el trabajo de los voluntarios y antropólogos que desentierran los restos de ejecutados durante la guerra civil y la posguerra. Todo alcanza significado desmenuzando, de modo retroactivo, lo visto y anclándolo al presente. Las voces de los que no pudieron despedirse terminan haciéndose escuchar cuestionando el papel de los vencedores. La historia de fantasmas, más mentales que tangibles, se materializa, toma cuerpo, reverbera con el eco de la barbarie y el cuestionamiento del pasado familiar que, al tiempo, acerca a padre e hija en una excursión siguiendo el itinerario trazado por el mapa guardado a lo largo de los años. Emocionante manera de acercarse a una realidad pendiente de reparar, novedosa narración que se aparta de cualquier otro trillado camino convencional para hablar de la memoria y de la guerra. Un debut sobresaliente y unos creadores a seguir para el futuro.




LES PERSEIDES. España. 2019. Intérpretes: Nora Sala-Patau , Eduard Buch , Carmela Poch , Marta Tremps . Directores: Annia Gabarró y Alberto Dexeus. Productor: Adaia Puig . Productor ejecutivo: Bernat Manzano , Miguel Ángel Blanca . Guión: Alberto Dexeus , Ànnia Gabarró , Miguel Ángel Blanca , Maria Colomer . Música original: Angel Pérez . Dirección de fotografía: Ssoí Ramon. Montaje: Katia Armesto , Alba Cid . Compañías productoras: Boogaloo films, Universidad Pompeu i Fabra. 72 minutos.

TRAILER DE LA PELÍCULA

No hay comentarios:

Publicar un comentario