jueves, 10 de octubre de 2019

LONELY RIVERS (Mauro Herce, 2019)


Como si fuera un "spin off", una coda final sobrevenida, una nota a pie de página de "Dead Slow Ahead", Mauro Herce retoma su viaje marino sin que veamos el mar, salvo en una toma definitiva que nos enlaza con las moles flotantes de su largometraje sensorial. En esta breve aventura los rostros se transforman en los grandes, y casi únicos, protagonistas de la narración. El espacio se comprime a la reducida dimensión que queda entre los mamparos del lugar donde los marineros se refugian para pasar las horas muertas de su descanso o relax. No sabemos que estamos en un barco pero lo podemos imaginar, hay detalles que nos informan de esa realidad aunque pudiéramos estar en el interior de una factoría, de una plataforma petrolífera, de una instalación bajo tierra. No hay luz exterior ni referencias del paisaje, sólo cuerpos, sólo hombres, sólo un televisor y un karaoke con el que dar rienda suelta a los sentimientos de añoranza, lejanía, soledad. Un karaoke y Elvis Presley con su "Unchained Melody" como mar de fondo.
El cuerpo, o mejor dicho, los cuerpos, y la voz suceden al espacio inabarcable, misterioso y sensorial de "Dead slow ahead". Apenas sabremos nada de las personas, apenas gestos, apenas guiños cómplices entre las tripulaciones. Pero al cantar va fluyendo la idea de camaradería, de complicidad, de seres hermanados en situaciones límite de esfuerzo, fatiga y cansancio, probablemente más mental que físico. Un largo tiempo solitario que pasa lentamente, una canción con la que se pide a alguien que se le espere, que volverá a casa, aunque volverá a marcharse y a desaparecer físicamente durante meses,  largas travesías oceánicas en las que la escala de los días parece evaporarse, donde el tiempo se alarga y la mirada no es capaz de encontrar referencias en un paisaje monótono de enormes extensiones de mar. La canción une a estos hombres en la desdicha de la lejanía, el hermanamiento también fluye, pero agarrado a la melancolía y al recuerdo.

No falta, pese a lo reducido del espacio, puesta en escena. No falta sentido de la luz en las imágenes unido al juego sensorial de intentar reproducir un  espacio lúdico entre las tristes y envejecidas paredes de esas estancias ignoradas. La película podría ser un musical sobre almas solitarias, pero no deja de ser un viaje hacia la duda del regreso y lo que vamos a encontrar a la vuelta. Entre canción y canción puede aparecer el canto armonioso de un tripulante o el rostro de indiferencia de algún otro, que simplemente, busca sentirse acompañado aunque sea desde el silencio. Un trago, unas cartas, un periódico atrasado, una canción tras otra para que el calendario vaya perdiendo sus hojas y cada vez esté más próximo el reencuentro o la certificación de la pérdida. Una película sobre hombres flotantes a merced de las corrientes, no marinas, sino del tiempo.

LONELY RIVERS. España. 2019. Dirección: Mauro Herce. Guión: Mauro Herce, Manuel Muñoz Rivas. Empresa productora: El Viaje Films, Bocalupo Films. Producción: Jose Alayon, Jasmina Sijercic, Mauro Herce. Fotografía: Mauro Herce. Edición: Manuel Muñoz Rivas. Sonido: Jonathan Darch, Daniel Fernández. Duración: 28:00

 

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