jueves, 3 de octubre de 2019

L,ÎLE AUX OISEAUX (Maya Kosa, Sergio da Costa, 2019)


Según va transcurriendo la película de Kosa y da Costa uno va apreciando el valor radical de una obra que, utilizando la realidad de unas imágenes no manipuladas, va construyendo una ficción asombrosa consiguiendo que el espectador vaya imaginando una auténtica historia oculta a partir de la elipsis, las relaciones interpersonales y el fuera de campo. En "L,île aux oiseaux" lo que parecería centrarse en el día a día de un centro de recuperación de aves, va derivando, emotiva, pero no sensibleramente, en un documento sobre un centro que, al mismo tiempo, recupera personas. Manteniendo el foco sobre un centro ornitológico de Ginebra, esa inicial atención sobre las aves recogidas, y los roedores que se crían para servirles de comida, va ampliándose a las personas que trabajan en el mismo, descubriendo, poco a poco, que cuidadores y cuidados sufren heridas de todo tipo.


Como los pájaros que van recuperándose, lo que no evita que haya bajas en sus filas, las personas que trabajan también van mejorando de sus heridas físicas, psíquicas, sociales, personales, aunque persistan las secuelas. Como si de una casa de reposo se tratara, el centro es un oasis de tranquilidad, en definitiva de paz. Nadie molesta a nadie, y todos ayudan a todos, respetando, como si de representantes de especies diferentes se tratara, la individualidad y la intimidad de cada uno. El lugar de trabajo se transforma en un gran hogar donde hay tiempo para dormir, trabajar, hablar o estar en silencio en compañía de personas que, en un momento cualquiera, fueron expulsados del sistema y encontraron su particular refugio ayudando a otros seres heridos mientras ellos mismos iban curándose. Pájaros y personas establecen una relación simbiótica en pos de la recuperación.


Y para ello los directores se sirven de la técnica del documental, y la sucesión de imágenes nos va revelando esas inquietudes interiores de cada persona sin necesidad de verbalizarlas. Es ahí donde el documental se transforma en creación para que, además de lo evidente, lo que vemos, surja una historia subterránea que va uniendo a todos los personajes, verdaderamente recogidos en una isla que no es tan idílica como parece rodeada, como está, por un aeropuerto internacional. Y las imágenes fluyen morosamente, delicadamente, al ritmo de las estaciones y la vida animal que justifica la existencia del centro, una delicadeza no exenta de crueldad, porque muchos de esos animales a recuperar se alimentan de otros vivos, igualmente cuidados con esmero por las mismas personas a las que seguimos en su particular cauterización de sus heridas.


Hay que aprender a cazar para vivir en libertad si se es cernícalo, pero si se es un humano también hay que pertrecharse de escudos que protejan del mal exterior. Antonin llega a ese centro como aprendiz para sustituir a uno de los veteranos que se jubilará en unos meses, ha de acostumbrarse al olor a mierda, como en la vida diaria, a sacrificar ratones para aquellos pájaros incapaces de volar y cazar por si mismos, a trocear ratones para los más débiles que no pueden ni despiezar por su mismos. El lugar cuida a los pájaros mientras las especies que sirven de alimento son tratadas como en un  campo de exterminio. A los humanos les pasa algo similar, los menos capaces de adaptarse a la deshumanización, a la soledad, a la pobreza, corren el riesgo de terminar en una cuneta, algunos tienen la suerte de ser recogidos, cuidados, preparados y terminar listos para recuperar la libertad. Así es la película del dúo de directores, tan sutil como que de casi todo esto que escribo no cuenta nada, pero se percibe mediante el uso excepcional de las imágenes muy huérfanas de palabras.


L,ÎLE AUX OISEAUX. 2019. SUIZA. Directores y guión: Maya Kosa, Sergio da Costa. Compañías Productoras: Close Up Films, RTS Radio Télévision Suisse. Productores: Joëlle Bertossa, Flavia Zanon. Fotografía: Sergio da Costa. Edición: Sergio da Costa, Gabriel Gonzalez, Maya Kosa. Sonido: Xavier Lavorel. Mezclas de sonido: Maxence Ciekawy. 61 minutos

TRAILER


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