sábado, 29 de junio de 2019

SETE ANOS EM MAIO (Affonso Uchoa, 2019)



Una noche Rafael desaparece, sin despedirse, sin avisar. Una noche, en el barrio de Contagem donde Rafael vivía, y también el director Affonso Uchoa, algo sucede que obliga al interlocutor a borrarse, a eliminar su identidad, abandonar casa, familia, trabajo. En la reconstrucción que Uchoa afronta en su mediometraje, no se busca la truculencia de la imagen, sino la fuerza de la palabra. Años después, fortuitamente Uchoa localiza a Rafael. Ahora vive en la calle, en Belo Horizonte, enganchado al crack. Cuatro años antes era una persona normal, con una vida ordenada, sus horarios, su domicilio, su trabajo, sus penurias. En ese primer encuentro la degradación ha empezado a hacer mella en la salud de Rafael, pero cuando se concierta una entrevista porque a Uchoa lo sucedido le interesa para una película, vuelve a desaparecer, hasta que por fin, transcurridos esos siete años del título, rehabilitado y desenganchado del mundo de la droga, superviviente individual en un sistema emponzoñado, Rafael puede contar, por fín, su historia.

Explicado así, parecería que nos encontramos ante un mero dispositivo testimonial, una cámara con una persona recogiendo los destellos dramáticos de una historia. Nada más lejos de la realidad, estamos más cerca de su anterior película, rodada con Joao Dumans, "Arabia", ARABIA que de un simple reportaje. Lo que en "Arabia" era un largo viaje de ocho años recorriendo Brasil de la mano de un personaje que parecería no tener relación con el objeto inicial del film, en "Sete anos em maio" es el recorrido de ese tiempo sin movernos del lugar, sin imagen, sólo con Rafael y su relato, y claro está, la insuperable puesta en escena ideada por el director para representar lo que no vemos, pero que se transforma en fogonazos de realidad en nuestro cerebro. El suceso que trastocó la vida de Rafael ocurrió una noche al regresar del trabajo, la película, por tanto, ha de ser íntegramente nocturna, a la luz de una hoguera. Cuando el grupo de desconocidos que tortura a Rafael aparece de la nada en la noche de Contagem, para aquél terminan los días y todo se transforma en pesadilla, en un mal sueño que necesita de la noche, de la oscuridad.

En el mérito de la obra juega papel importante su concentración. Su corto recorrido en tiempo incrementa la atención del espectador, la capacidad de imaginar los sucesos que Rafael cuenta. Esa confusión que le señala como traficante de drogas pero que, para salvar su vida, en la huida termina convirtiéndose en aquello por lo que era acusado por la policía, porque ese grupo de personas violentas que le asaltan al volver de casa eran policías que no ocultaban su condición, sino que hacían ostentación de la misma para generar mayor miedo y mayor credibilidad en la amenaza. Rafael, de manera involuntaria, se convierte en un símbolo, en una metáfora de un país secuestrado por el miedo, y la película en un arma de crítica política de gran alcance. Asumiendo la condición individual de lo que se cuenta, Uchoa consigue, en ese marco nocturno, fantasmal, donde la sombra se confunde entre mal sueño y realidad, radiografiar un país atravesado por el crimen de estado y la ilegalidad desde el poder.

No es un ataque limitado al Brasil de Bolsonaro, sino un reflejo de una realidad que procede de la noche de los tiempos, la misma noche en que se diseña la puesta en escena de la obra y que nos mantiene en vilo mientras Rafael desgrana sus experiencias al interlocutor invisible. Uchoa consigue hacer un documental sin imágenes a partir del relato oral, como esos viejos cuentos tradicionales de los pueblos aborígenes, transmitidos intergeneracionalmente y que no necesitan de la visión de lo sucedido para hacerse un retrato fiel a partir de la imaginación. Cuando la película recobra la luz del día la recreación se vuelve en un lúdico juego de "vivo o muerto", que no pasaría de mero entrenamiento paramilitar o juego adolescente si, en el fondo, en Brasil, para enormes capas de la sociedad, "vivo o muerto" es una diferencia tan sutil, tan fácil de franquear, tan impune en sus consecuencias que, lo que parece intrascendente adquiere importancia en su relación con el resto, y el resto es todo un país, uno de los más grandes del planeta, con más de 200 millones de habitantes que pueden ser, de la noche a la mañana, nuevos Rafaeles.

 TRAILER

Cast

Rafael dos Santos Rocha, Wederson Neguinho, Leonardo Ferreira, Maicon Felipe, Magno Pires, Max Henrique, Robson Vieira

Screenplay

Affonso Uchôa, Rafael dos Santos Rocha, João Dumans

Cinematography

Lucas Barbi, Rodrigo Beetz

Sound

Marcela Santos, Bruno Vasconcelos

Editing

João Dumans

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