miércoles, 6 de marzo de 2019

GRASS (Hong Sang soo, 2018)

En el cine de Hong Sang soo la variación, como figura de creación, es seña de identidad. Una variación musical es una composición caracterizada por contener un tema que se imita en otros subtemas o variaciones, los cuáles guardan el mismo patrón armónico del tema original, y cada parte se asocia una con la otra. La variación del cine de Sang soo puede ofrecerla un mismo personaje viviendo dos, o más veces, la misma historia desde momentos temporales o espaciales diferentes, o una pareja que revive, sin saberlo, situaciones precedentes para que apreciemos la sutil transformación de la realidad que un hecho liviano puede provocar posteriormente, o como ocurre en "Grass", mediante la observación y escucha de conversaciones ajenas, parejas mejor o peor avenidas, desnudando sus afectos o carencias mientras el personaje que encarna Kim Min hee escucha y adapta lo oido, y visto, al relato que va creando mezclando todas esas situaciones. Por una vez Sang soo se olvida del mundo del cine,  pero no del arte; ahora toca el mundo literario y el del teatro como reproducciones a pequeña escala de esos microcosmos de relaciones humanas en los que la palabra resulta trascendental para comprender los mecanismos de acción-reacción de las personas. Mientras su cine se acerca a la madurez, sus obras no pierden frescura, ni su aparente sencillez a la hora de colocar una cámara y, aparentemente, dejar a sus actores improvisar, pierde espontaneidad. Lo que el cine de Sang soo va ganando es en amargura, como si el paso del tiempo fuera demostrando que, pasado el tiempo de la diversión, no queda sino tiempo para el pesar.



En el pesar de Sang soo se une un nuevo elemento a estos relatos cruzados de parejas en crisis, presentes o por llegar, la idea de la muerte como reacción al desengaño. Habiéndose  publicitado en demasía la relación entre director y actriz en la vida real, resulta muy complicado sustraerse a esa idea cuando se contemplan las nuevas películas en las que la relación apasionada de una mujer joven y un creador maduro ha dado paso a una ruptura tan traumática como perdurable. Subyace esa idea de exposición sin cortapisas de la experiencia personal para ser tratada como un elemento exorcizador y, al mismo tiempo, como germen de la creación alrededor del mismo. Es entonces cuando el hecho de la muerte que gira alrededor de varios de los personajes de la película, el sentimiento de culpa surgido a raíz de esos suicidios no verbalizados, pero evidentes, introduce un elemento de dramatismo irreparable con el que Sang soo no había interactuado previamente. La primera pareja a la que Kim observa es clara al respecto, "Estaba bien antes de......", "Yo también"; en la elipsis de lo acontecido, en la omisión de la palabra tabú se concentra el dolor por una culpa social más que real que la escritora verbaliza en su relato, "¿cómo podrá seguir adelante con una muerte encima?. Traducido al director, ¿cómo seguir creando tras tanto dolor personal?
En ese dominio de Sang soo alrededor de lo que quiere contar, y cómo quiere contarlo, no olvida el juego de retar al espectador. Sus películas siempre tienen un momento en el que hay que dudar, ya sea porque el tiempo se retuerce, porque los personajes parecen no haber vivido lo que acabamos de ver, o como en esta "Grass", porque todo nos invitaría a pensar que el personaje de la escritora es la realidad, y las parejas a las que escucha hablar en la cafetería dedicada a la música clásica son producto de su imaginación creadora. Al menos hay elementos para la duda durante gran parte del relato, quizás también influídos por esa tendencia del surcoreano a "complicar" lo simple. Acostumbrados a buscar ese "aggiornamiento" argumental podemos ir más allá de lo que el creador pretende, pero cuando quede a las claras que no hay doblez alguna en los mundos representados, que todo es pura realidad, llegaremos a la misma conclusión-situación que los personajes parlantes tienen al sentirse observados por Kim. Sang soo nos ha convertido en "voyeurs" emocionales de sentimientos ajenos, y todo ello gracias a una sencilla puesta en escena de planos generalmente medios, rostros que hablan y escuchan y muy poco movimiento, en el que no falta el "zoom" situacional que refuerza la atención sobre una persona en un momento determinado y en el que la casi permanente música clásica actúa como sedante de emociones muy intensas.
Ante esa amargura, esa desazón existencial de personas que han sufrido pérdidas dolorosas y afrontan el futuro convencidas de que no vuelven segundas oportunidades, sino experiencias diferentes marcadas por el recuerdo del desagrado previo, y ante las que la emoción se diluye por el escepticismo, Sang soo no puede, o no quiere, ofrecer un pozo sin salida, sin futuro, sin esperanza. "Diviértanse" suena entonces como un grito de guerra destinado a las nuevas generaciones que creen en el amor. Las emociones que Kim va recogiendo en su obra parecen afectar a una sola pareja en la ficción, aunque en la vida real no son sino el compendio de pesares individuales que se van acumulando hasta que los afectos y desafectos se interrelacionan, pero pese a esa amargura individualizada de vidas incompletas, la presencia de la joven pareja de novios, ingenuos pero sinceros, y que son el contrapunto de la escritora, hermana mayor del novio, constituyen la puerta a la esperanza en la nueva película del prolífico director surcoreano. Queda así margen para mejorar, hay margen para rectificar, hay margen para ilusionarse, hay posibilidad de revivir. La edad todo lo cura y todo lo apacigua si no lo mancha, pero es bueno que Sang soo entregue ese testigo para mejorar a quienes tienen toda la vida por delante y aún no necesitan del soju para decir la verdad o ahogar sus penas. "El soju en una noche de otoño es lo mejor, necesitamos beber" sólo sirve para quienes han renunciado a emocionarse nuevamente pero para la joven pareja de novios no hay tiempo para beber, ni se necesita, es el tiempo para reir, disfrazarse, caminar, pensar juntos. Ya llegará el dolor, o no.
GRASS. Corea del Sur. 2018. Dirección y Guión: Hong Sang-soo. Fotografía: Kim Hyeong-Gyu. Edición: Son Yeon-ji. Sonido: Kim Mir. Producción: Jo Hee-young. Compañía Productora: Jeonwonsa Film. Intérpretes: Ki Joo-bong, Kim Min-hee, Jung Jin Young, Seo Young Hwa, Kim Saeb yuk, Ahn Jae Hong. 66 minutos.

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