domingo, 11 de noviembre de 2018

COMANDANTE ARIAN (Alba Sotorra, 2018)



" ¿Qué clase de mujer quiero ser? Sin duda, si no luchas por este objetivo, vivirás como una mujer esclava." Arian pregunta, interroga, cuestiona a las jóvenes bajo su mando para que alcancen a comprender el sentido y significado de su verdadera lucha. Lo que están haciendo en las YPJ es tan importante como que están ayudando a su supervivencia, pero también hay que prepararse para la victoria y no ceder ni un solo avance de los conseguidos, están en guerra, pero no pueden olvidar que hay que estar listas para la paz y seguir reclamando derechos para las mujeres, sobre todo el de libertad de elección. Surgidas como una parte del ejército kurdo en la guerra de Siria, las YPJ son la parte femeninoade estas tropas. Una nación como la kurda, sometida, tiranizada, exterminada desde Irán, Turquia, Siria, Irak,...... un  país que no existe en medio de muchos de la zona y sin ayuda internacional, se convierte, de la noche a la mañana, en el tapón de emergencia para frenar el avance del DAESH, y ante el grado de retroceso salvaje de este grupo armado fundamentalista, las mujeres kurdas optan por autodefenderse en una guerra que, de perderse, no va a ser solamente un capítulo más en la pérdida de la libertad nacional, sino que quienes sufrirán más las consecuencias serán unas mujeres acostumbradas por cultura, a ser igualitarias e iguales con sus compañeros.


Si en su anterior película, "Game over", Sotorra reflejaba un acercamiento extraño en España a un aparente "american life style" y al incipiente poder de las redes sociales, con un culto a las armas bizarro, pero que servía de puerta de entrada a alguna realidad histórica del papel real del ejército español en los conflictos de Oriente Medio, con "Comandante Arian" comprobamos, desde primera línea de fuego, el efecto irreparable de esas mismas armas cuando son utilizadas contra personas. Las armas pasan de ser reflejo de una personalidad a un elemento imprescindible para sobrevivir, aunque en el camino sean capaces de traer más tristeza que alegría. Sotorra comparte durante meses el camino de estas milicias dirigidas por Arian, y coordinadas con el mando del ejército kurdo, en un trayecto de recuperación del territorio y expulsión de los integristas islámicos, que, al tiempo, es reivindicación de la importancia de los derechos individuales. No pretende funcionar como diario de guerra, sino como diario femenino en tiempos de guerra. La realidad está presente en todo momento, acompañamos los combates, oímos los disparos sin saber exactamente de dónde proceden y hacia quién se dirigen. Sentimos el olor del miedo que el cuerpo expulsa ante tanta adrenalina en funcionamiento, y también se siente el dolor por la pérdida de la compañera, un dolor en el que la directora guarda una respetuosa distancia, un deliberado propósito de no mostrarnos un catálogo de cuerpos ensangrentados o mutilados.


Lo que Sotorra no puede evitar es que la propia Arian resulte gravemente herida en uno de esos combates y tengamos que abandonar ese acompañamiento bélico para compartir otro tipo de dolor, el físico de quien debe rehacerse desde un extraordinario ejercicio de amor propio y negación de la rendición. Ese cuerpo destrozado, limitado para el movimiento hasta para las necesidades más básicas, va rehaciéndose conforme asistimos a esa didáctica grupal para transmitir a sus componentes los ideales de libertad e igualdad que han movido a su creación. No es tanto conseguir la victoria y la recuperación de las ciudades como que, en esa recuperación, la sonrisa y el abrazo significan que ser mujer va de la mano con la salvación de su libertad, de sus derechos, de su posibilidad de decidir. El choque cultural entre vencer y sobrevivir bajo un régimen islámico es equivalente al de vivir o morir en vida, y en este combate la Comandante Arian puede sentirse extremadamente orgullosa por vencer en el combate, vencer sus dificultades físicas y convencer, o mantener el convencimiento, de sus compañeras para que sean conscientes de la importancia de su lucha feminista, reflejando Sotorra, con un naturalismo propio del documental alejado de la afectación y la grandilocuencia, que en medio de la muerte, las conversaciones pueden revelar más de las personas que su comportamiento en combate.






















TRAILER DE COMANDANTE ARIAN

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