jueves, 27 de septiembre de 2018

THE RAPORTS ON SARAH AND SALEEM (Muayad Alayan, 2018)

 
 THE RAPORTS ON SARAH AND SALEEM (Muayad Alayan, 2018)

En plena noche una pareja se ama. Es el interior de una furgoneta, en un aparcamiento semivacío, como si de una zona comercial cerrada al público se tratara. Adivinamos que hay algo furtivo en la situación, que a su edad, la premura del sexo, el lugar, la manera en que ambos se despiden y se marchan cada uno en su vehículo, como si no se conocieran; anuncia que hay alguna norma no escrita que, socialmente, señala como algo inaceptable esos encuentros más allá de la evidente infidelidad. El director no oculta ese entorno porque a continuación cada uno de los dos se dirige a sus domicilios donde esperan un marido y una esposa. La infidelidad es el eje de la trama, pero no sería suficiente cuando el espacio donde se desarrolla la historia de los amantes es Jerusalén, y cada uno de ellos vive en un barrio diferente porque pertenecen a mundos, a razas y a credos distintos. Sarah es israelí, pero judía, Saleem es israelí, pero árabe, o israelí de origen palestino. Alayan no quiere jugar al thriller improvisado. La primera escena de la película comienza con el asalto del ejército a una casa y la detención de quien después identificamos como Saleem. La película ha empezado por la mitad y pega un salto para contarnos un largo flash-back que termina provocando la detención del hombre. 
Alayan consigue, partiendo de la historia de infidelidad exclusivamente sexual entre Sarah y Saleem, un retrato de la paranoia incandescente que regula las relaciones entre la comunidad judía y la comunidad árabe en Israel. Utilizando el microcosmos de la ciudad multicultural, compartimentada en barrios cuya ósmosis es vigilada por el ejército, la relación entre la mujer y el hombre no tendría mayor alcance si ambos pertenecieran a la misma comunidad, o si no se les ocurriera, en una noche de confianza, exponerse públicamente en un bar de Belén, creyendo que allí no son conocidos, y una judía y un palestino juntos no llaman la atención. Un pequeño incidente provocado por el orgullo masculino, enciende las alarmas en los servicios secretos palestinos, y, a continuación, en los servicios secretos israelíes. Las relaciones familiares de Saleem con un líder palestino, situado en el punto de mira israelí por su cercanía a los núcleos terroristas, y el matrimonio de Sarah con un coronel de los servicios de inteligencia israelí, transforma una simple aventura sexual en una escalada de sospechas, traiciones, terrorismo y detenciones, donde la balanza siempre pesa más, en caso de inventar un culpable, del lado palestino.

La noche se acerca a los amantes como momento del encuentro, pero también en la noche las confidencias se vuelven más peligrosas, los viajes más sorprendentes, y las reacciones más imprevisibles. Lo que comienza como una historia de infidelidad y búsqueda mutua que ha de vencer la vergüenza del engaño familiar, y también la ocultación de una relación mixta injustificable para la mayor parte del país, deriva en un thriller político-judicial de falsos culpables, abuso militar y complot para intentar, una vez que la idea de la captación terrorista ha de abandonarse, ocultar las verdaderas razones de la relación entre el palestino y la hebrea, buscando una salida que convenga al poder sin pararse a pensar en las consecuencias para el inocente. Sólo en una sociedad enferma, que trata al palestino como ciudadano de tercera, o directamente no lo trata ni como ciudadano, puede admitirse que la única justificación a esta relación furtiva sea la de que el palestino estintentando obtener información sensible de carácter militar.


Durante sus más de dos horas, "The raports on Sarah and Saleem" mantiene un alto grado de credibilidad y contención, que se desbarata en su tramo final con una escena nocturna en el Jerusalen árabe donde la película, mucho mejor concluída y desarrollada que, por ejemplo, "El insulto", película similar de la temporada pasada, cae en la grandilocuencia y en el exceso que hasta ese momento se había mantenido al margen de una historia perfectamente asumible y que relataría episodios conocidos y denunciados ya por cineastas mucho más reconocidos y pertenecientes al "bando judío", como son Gitai y Mogravi. Esa concesión comercial, que "hollywoodiza" el relato durante 15-20 minutos, rebaja la elevada concepción formal de un film claustrofóbico y que disecciona a una sociedad bipolar, un puñetazo que termina perdiendo "punch" a fuerza de intentar hacerse "espectacular" insertando un par de escenas de acción y de cine de complot militar, que se intenta sean de alto contenido dramático y violento, pero que provocan un efecto desestabilizador para el notable sentido de todo lo visto antes y, también, para su acertada conclusión, ésta si, sin concesiones y con muchas víctimas, no de las que mueren o resultan lesionadas físicamente, sino de las que sufren interiormente las consecuencias de una infidelidad, de un error que no tiene por qué admitirse. 
THE RAPORTS ON SARAH AND SALEEM. Palestina, Holanda, Alemania, México. 2018. Director: Muayad Alayan. 127’. Idiomas: Arabe, Hebreo, Inglés. Productores: Muayad Alayan, Rami Alayan, Hans de Wolf, Hanneke Niens, Rebekka Garrido, Rodrigo Iturralde, Georgina Gonzalez, Alejandro Duran. Compañías Productoras: PalCine Productions, KeyFilm, Manderley Films, Monofilms. Guión: Rami Alayan. Fotografía: Sebastian Bock. Edición: Sameer Qumsiyeh. Diseño de Producción: Bashar Hassuneh. Sonido: Giannis Giannakopoulos, Costas Fylaktidis. Intérpretes: Maisa Abd Elhadi, Adeeb Safadi, Sivane Kretchner, Ishai Golan

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