lunes, 3 de septiembre de 2018

PORQUE LA SAL (Nicolás Cardozo Basteiro, 2018)



PORQUE LA SAL (Nicolás Cardozo Basteiro, 2018)



En el origen está el abandono, de una pequeña, pero, hace mucho, próspera comunidad, afincada de manera artificial como colonia obrera en Las Salinas del Cabo de Gata por la familia fundadora de la explotación, y que en el presente adormece dispuesta a sucumbir cuando los últimos de la estirpe desaparezcan. Un pueblo que vivió tiempos de colegio, tiendas, bares, incluso una iglesia que parece el único lugar sobre el que el paso del tiempo no hace mella. Un pueblo blanco que, cuando la cámara se va acercando, revela la herrumbre de la sal marina, el desconchón de la falta de mantenimiento, la puerta que no ajusta o la ventana que se abre cuando el viento procedente del mar azota con fuerza. Unas viviendas como las personas que las ocupan, que se sujetan pero no pueden ya soportar tensiones y movimientos imprevistos, un lugar en el que el tiempo pesa y en el que ese peso hace que todo pase muy despacio.


El lugar de Las Salinas vivió épocas espléndidas, incluso para el cine, porque sus alrededores sirvieron de localización desde Lawrence a Patton, e incluso el cine español se fijó en el lugar, como en “Éxtasis” de Mariano Barroso. Ahora es un espacio suspendido en el tiempo que tiene los días contados; los de sus escasos habitantes, usufructuarios de espacios que no son ni de su propiedad. Un lugar a término en el que las manchas de la piel, las arrugas, los efectos devastadores de la edad en las personas, alcanzan paralelismo y equivalencia en el estado de las viviendas. Es un mundo de viejos y sin futuro, donde el pasado se recuerda de manera permanente como el eco de una vida que se apaga lenta y sumisamente, donde lo que no se haga hoy se puede hacer mañana, o no hacerlo, porque, en el fondo, vivir es charlar con el vecino, sacar la silla a la puerta y dejarse acariciar por el sol o la sombra, asomarse al cuarterón de la puerta y ver transcurrir la nada por delante de tu casa.


Dos soberanas películas españolas recientes emiten sus radiaciones de influencia mientras asistimos a este cuento de cuatro estaciones en el que, sólo la alegría del sol del verano modifica el paisaje abandonado del pueblo, animando a participar de un entorno que, apenas, se compone de tres calles. “El mar nos mira de lejos” de Manuel Muñoz Rivas y “El mundanal ruido” de David Muñoz funcionan como precedentes de “Porque la sal”, todas ellas películas andaluzas y ambientadas en espacios que parecen detenidos en un tiempo que los ha hecho quedar inmutables ante la realidad cotidiana. Lugares en los que primó la idea de comunidad de personas antes que de intereses, los últimos habitantes de Doñana, los contados de la serranía de Málaga, o los de Salinas del Cabo de Gata, que cuando empezaron a hacerse más fuertes y exigentes las necesidades y las carencias, provocaron el cambio de rumbo, la pérdida de identidades, el abandono del lugar en el que sólo permanecen los resistentes. Mundos que se acaban con testigos dispuestos a dejar un testimonio de lo que fue y no volverá.
PORQUE LA SAL, España. 2018. Dirección y guión: Cardozo Basteiro. Empresa productora: Boria. Producción: Ian Garrido, Cardozo Basteiro. Fotografía: Michal Babinec. Edición: Mireia Sánchez. Sonido: Clara Alonso, Raúl Lloriz. Música: Juan Manuel Cidrón. 23 minutos.

TEASER DE LA PELÍCULA 


No hay comentarios:

Publicar un comentario