domingo, 9 de septiembre de 2018

CORTOS EN ALCANCES 2018

OBSERVAR, EXPERIMENTAR, RAZONAR, COMPRENDER, O NO


La próxima edición del festival Alcances de cine documental español en  Cádiz, en un año de calidad complicado para conseguir buenas opciones, y más si se trata de certámenes especializados, vuelve a conseguir reunir alrededor de media docena de largometrajes de calidad elevada y sobradamente constrastada sobre los que iré recordando impresiones pasadas, sin olvidar nunca formatos más pequeños donde también pueden contemplarse obras de indudable interés no exentas de mucho riesgo formal. Un breve resumen de alguno de los cortometrajes que me parecen más destacables sigue a continuación.

IMPROVISACIONES DE UNA ARDILLA, de Virginia García del Pino.
Con la imagen de Virginia García (El jurado, La décima carta) y la palabra del filósofo Josep María Esquirol, la directora ofrece al intelectual la posibilidad de desarrollar un discurso paralelo a la visión de unas imágenes sin sonido, filmadas en blanco y negro, para que el pensamiento del elegido se verbalice en función de lo que va viendo. Esquirol trata de sujetarse a la propuesta, cada plano empieza siendo comentado como una especie de análisis de lo que se ve, lo que quiere significar. Espacio, símbolos, rostros, son atraídos por el pensador a una elaboración más o menos racional de la importancia del convencimiento ideológico, del compromiso ciudadano y la relevancia de la politica y el espacio público para desarrollarla, incluso llegando al subjetivismo de, por la mirada, entender que esos mítines son sinceros y no son mera propaganda. Poco a poco, según seguimos esa campaña electoral que bien puede haber sido la última de este país, centrada sobre todo desde la imaginería de los partidos de izquierda; la propuesta va diluyéndose. El corsé de la imagen estalla y el orador se superpone a los límites estrechos y objetivos de la imagen concreta para ir hilvanando un razonamiento mucho más interesante sobre el vacío del discurso, la dejación periodística de informar para dar paso al espectáculo, la transformación del parlamento y sus instituciones paralelas en un círculo vicioso que retroalimenta mensajes inocuos por su falta de claridad, de compromiso; transformando al político en un profesional que, para mantenerse, tiene que ser capaz de defender una cosa y la contraria. En la sucesión de imágenes de líderes políticos asediados por micrófonos y cámaras, Esquirol no advierte un interés por la política, por el compromiso, por el intercambio y la generosidad que haga avanzar a la sociedad, hay un afán por "el poder" y no por "poder", llegar al poder es el culmen de la carrera, pero no el principio de empezar a cambiar las cosas porque se "puede".



GALATHÉE A L,INFINI. (Julia Maura, Mariangela Pluchino, Ambra Reijnen, Maria Chatzi, Fátima Flores)

«Pigmalión se dirigió a la estatua y, al tocarla, le pareció que estaba caliente, que el marfil se ablandaba y que, deponiendo su dureza, cedía a los dedos suavemente, como la cera del monte Himeto se ablanda a los rayos del sol y se deja manejar con los dedos, tomando varias figuras y haciéndose más dócil y blanda con el manejo. Al verlo, Pigmalión se llena de un gran gozo mezclado de temor, creyendo que se engañaba. Volvió a tocar la estatua otra vez, y se cercioró de que era un cuerpo flexible y que las venas daban sus pulsaciones al explorarlas con los dedos.» Ovidio, "Las metamorfosis". Las cinco directoras de este corto experimental, ensayo feminista sobre la torcida visión masculina de la feminidad, utilizan el mito de Galatea (la mujer creada sobre la idea de perfección subjetiva de Pigmalión, una estatua sin vida a la que Afrodita insufla vida para complacer el deseo del escultor, y a la que después se le dota del don de la fertilidad, para que la perfección de la idea masculina sea completa), para, utilizando imágenes de todas las épocas del arte, y de la industria actual, incluída la representación academicista de la evolución de la ginecología como una ciencia donde el cuerpo de la mujer también se cosifica, se deshumaniza, se humilla en posiciones de sumisión, lanzar una feroz crítica a la representación de lo femenino como cuerpo que solo sirve para el placer y la reproducción, olvidando su condición de persona. Del mito griego, a la "vagina dentata", concluyendo en la actual industria de la cirugía plástica y el perfeccionamiento de la producción en serie de muñecas sexuales que se acercan a la idea de la Galatea originaria, las jóvenes directoras desnudan el miedo masculino al cuerpo femenino refugiándose en su cosificación, la mujer se transforma en un prototipo perfeccionable, estudiable para los fines y necesidades del hombre sin pensar en la mujer. El puñetazo sobre la mesa es rotundo en forma de pregunta retórica, ¿cuando la mujer no es fértil, puede ser mujer?. Excepcional cortometraje para mi entender.
592 METROZ GOITI de Maddi Barber.
Hay un intento de navegar entre dos mundos que terminan eliminando el origen de la propuesta para centrarlo en la reivindicación de lo natural y la vida campestre. Bajo los ecos de la apertura de la presa de Itoiz, la alteración del ecosistema, las aguas que sumergieron 7 pueblos de esta zona de Navarra, los desplazamientos ocasionados, el recuerdo de la protesta y la oposición, se reconocen los ecos de "Os días afogados" de César Souto y Luis Avilés, pero mientras en el largometraje el núcleo del mismo seguía siendo la inmediatez del pantano, y el dolor generado por los cambios, en la propuesta de Barber lo que ocurrió queda en un segundo plano, como si también las aguas del propio pantano sumergieran esa realidad, centrándose en el nuevo día a día surgido de esa artificialidad. La cámara acompaña a un guarda forestal y a una vaquera en sus actividades, en el control del bosque, el cuidado de los animales heridos, la recogida de animales muertos que sirven de carroña a los buitres de la zona, en el parto de un animal que termina muriendo desangrado y une al guarda con la vaquera en el ciclo natural de deshacerse del cuerpo, que servirá, presuponemos, para alimentar a las aves que necesitan de la muerte para sobrevivir. Hay nostalgia en las imágenes, pero también hay adaptación a un hecho irreversible que ha modificado el entorno, las relaciones, la comunidad desplazada y al que hay que acomodarse para no renunciar a lo que queda de esta vida en contacto permanente con la naturaleza.
SIN TITULO. TERCER MOVIMIENTO de Julio Lamaña, Ricardo Perea
El dúo Lamaña-Perea, a la espera de la confirmación de ese largometraje que confirme las buenísimas sensaciones de sus cortometrajes bogotanos, continúan utilizando espacios concretos urbanos para extender sus imágenes a una filosofía de vida del colombiano que les permite hablar, con una riqueza de vocabulario que parece impropia de las profesiones humildes de muchos de sus interlocutores, no sólo de su actividad concreta, sino de su posición en el mundo y sus conexiones místicas o religiosas con ideas indemostrables. En su primer movimiento ascendieron a Monserrate acompañando a quienes a diario peregrinan por su cuesta hasta la cima donde se encuentra el santuario, en el segundo escucharon a las personas que se acercaban a un cementerio capitalino donde las flores eran la excusa perfecta para introducir el nexo con la naturaleza, ahora es el mercado hortofrutícola de Rumichaca donde los realizadores continúan con su forma de ver y oir por separado para, en su fase de edición y montaje, ensamblar algo que parecería inconexo consiguiendo un perfecto acomodo del discurso campesino con las diversas tomas de los productos del mercado, desde los planos generales hasta los primeros planos de frutas y semillas que parecerían visitantes extraterrestres, seres propios de ese encaje en el universo que alguno de los interlocutores alega para declarar su amor por el campo y la agricultura como el ejemplo absoluto de la dependencia de las cosechas a los ciclos invisibles que gobiernan nuestra existencia.

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