miércoles, 28 de febrero de 2018

TEATRO DE GUERRA (Lola Arias, 2018)

TEATRO DE GUERRA (Lola Arias, 2018)

Malvinas-Falklands, 74 días de guerra, más de 1000 muertos, la mayoría argentinos, una de las últimas guerras entre países del "primer mundo civilizado", una guerra entre una dictadura y una democracia asentada que fue utilizada para reforzar, o intentarlo, a sus gobernantes, utilizando una de las más bajas pasiones del ser humano, el nacionalismo y la bandera. Que luchen otros para mantener yo mi puesto es la enseñanza que se repite una y otra vez en la historia de nuestra civilización, Lola Arias se evade de esas responsabilidades políticas innegables en quien decide mandar al matadero a un ejército mal equipado frente a una de las armadas más poderosas del planeta, para centrarse en esos mismos soldados 35 años después. No es un documental pero, ¿acaso no cuenta más verdades esta recreación de lo sucedido aquellos días que cualquier reportaje bélico?. 6 hombres, tres argentinos y tres británicos, contarán, recrearán, expondrán lo que supuso aquella experiencia y las consecuencias posteriores, incluso tendrán tiempo de cuestionarse qué papel tienen en territorio extranjero colaborando en esta película.



"Teatro de guerra" es la película cuya génesis se encuentra en la performance ideada por la artista argentina a partir de la misma idea, "Campo minado"; explorar la consciencia humana a partir de un hecho luctuoso, la muerte en directo, la muerte vivida por el grupo de combatientes que asiste, impotente, al fallecimiento de un joven soldado argentino alcanzado en el vientre, un joven que conocía el Reino Unido, que hablaba inglés y que sus últimas palabras lo fueron en esa lengua a los miembros del comando que sorprendió a su patrulla. Este hecho que inicia la película también le pone contrapunto, en una entrega de testigo entre aquellos veteranos protagonistas y las nuevas generaciones de soldados que, un día u otro, podrán verse en situación similar en cualquier parte del mundo, como ese gurka nepalí-británico que ha recorrido el planeta sirviendo como soldado los intereses del Imperio.



El dispositivo utiliza abandonadas edificaciones a medio restaurar o a medio destruir para que los excombatientes entren en el papel de los personajes que realmente llegaron a ser, terminando por contar en qué se convirtieron gracias al horror vivido. El diálogo entre los dos grupos se dificulta porque apenas si alguno de ellos conoce algo del idioma del otro, pero cuando consiguen comunicarse parece que algo cambia, que el "otro" deja de ser un extraño para ser un semejante, como si en aquellos días de haber sido posible la comunicación quizás, y sólo quizás, más de uno advirtiera que era un despropósito perder la vida por un trapo apelando a un orgullo que dificilmente justifica una matanza, aunque cuando se habla de legitimidades y lealtades, el muro de incomprensión vuelve a elevarse entre ambos grupos. Los errores en la declaración de guerra o los errores en el planeamiento de la ocupación y defensa de las islas no resulta relevante aunque no deja de ser estremecedor morir por una mina colocada por tus camaradas que nadie recordaba haber situado en esa zona; lo fundamental es cómo la vida cambió en la mayoría de estas personas concluida la guerra, cómo todos menos dos, y los dos británicos, abandonaron el ejército. Lo trascendente son las secuelas psicológicas y, después, físicas, que acarrearon la experiencia o la derrota.

Cuando hablo de documental no me refiero a la voluntad de recoger con absoluta precisión un relato visual de un hecho histórico, sino al momento en que la autora decide que los protagonistas van a ser los mismos que sufrieron aquellos días y los años posteriores. Resulta irrelevante que estos "no actores" terminen actuando ante la pantalla, interpretando un papel que ellos mismos tuvieron que desempeñar en la vida diaria del combate, que utilicen a jóvenes para mostrar ante la cámara su primera experiencia al llegar al campamento militar o el adiestramiento posterior, porque esa experiencia no es transmisible si no se ha vivido la muerte tan de cerca como ellos. La idea de la muerte está muy presente en su evolución, tanto como que abre y cierra el relato, pero es en los propios actores-combatientes donde el recuerdo que, como una caja de Pandora, provoca su propia performance ante la cámara, hace que  la realidad retorne al escenario y termine pesando sobre el ambiente.


"Teatro de guerra" se inspira en el teatro, en el musical, en el gag cómico, en la incomunicación, en el documento histórico que evidencia el falaz papel de la prensa engañando a sus lectores hablando de victoria cuando la rendición es inminente, pero es cine ante todo, cine arriesgado y sin ataduras a parámetros convencionales, una película donde una bota cubierta de barro, una camiseta o un chaleco, transportan a una realidad hostil más que una  imagen de un monte barrido por el vendaval donde sólo las ovejas, y con mucho pelo, resisten a la intemperie, el lugar que marcaba la línea de separación entre los combatientes enfrentados. Lo que sí evidencia Lola Arias con su obra es que hay realidades imposibles de condensar en una conclusión unívoca y aceptada por todos, las Malvinas no son las Falklands y las Falklands no son las Malvinas aunque físicamente sean una sola cosa. 

TEATRO DE GUERRA. Argentina. 2018. Dirección y guión: Lola Arias. Intérpretes: Lou Armour, David Jackson, Rubén Otero, Sukrim Rai, Gabriel Sagastume, Marcelo Vallej. Producción: Gema Juárez Allen y Alejandra Grinschpu. Coproducida por Bettina Walter, Ingmar Trost, Pedro Saleh. Proyecto: Alan Pauls. Director de fotografía: Manuel Abramovich. Edición: Anita Remón, Alejo Hoijman. Investigación: Luz Algranti y Sofía Medici. Asistencia artística: Lucila Piffer. Asesoramiento artístico: Alejo Moguillansky y Graciela Speranza. Diseño de sonido: Sofía Straface (ASA). Grabación de sonido: Julia Huberman, Martín Vaisman, Pablo Trilnik. Color: Laura Viviani, Crows Nest PCG. Coordinadores de producción: Carla Rosmino, Francisco Novick. 80 minutos

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario